El Real Madrid, supercampeón por aplastamiento


2017-08-17 09:08 Deportistas Por: Aleix Generó

El Real Madrid ganó (2-0) al FC Barcelona y consiguió algo más que una Supercopa de España: la hegemonía del fútbol español.

Los blancos vencieron con holgura en el Santiago Bernabéu al equipo azulgrana y demostraron que en esto de jugar con una pelota son el mejor equipo del mundo. Tocaba defender el 1-3 de Barcelona y no solo se defendió, si no que se arrasó.



En el minuto 4’, Asensio ya había dinamitado el partido con otro de sus zambombazos y el Real Madrid se sabía campeón. Lo de Asensio es de otro mundo. Es una joya que va para crack mundial y que ya ha avisado a Leo Messi de ello en su doble enfrentamiento. Las mete dónde solo él lo ve. Le marcó por la escuadra en Barcelona a Ter Stegen y repitió ejecución casi desde el centro del campo en el Bernabéu. El delirio, en apenas 4 minutos de partido, era absoluto en Chamartín.

La foto de Kovacic con las manos en la cabeza asombrado por lo que había hecho Asensio era el espejo de millones de madridistas que alucinan cuando la tiene Marco. Este chico es especial. El Real Madrid era un torrente de fútbol aplastante que tenía a merced al Barça y que le pudo meter un ‘carro’ de goles. La presión alta de los de Zinedine Zidane era estratosférica y al Barça no le duraba el balón. La recuperación tras perdida fue una constante para los de blanco que apabullaban con ocasiones a los de Valverde con el aliento del Bernabéu. Empezaban a sonar los “olés” de la afición y Lucas la enviaba al palo en un mano a mano ante el portero alemán. Este equipo es otra historia. Avisó varias veces, pero cuando tocó rematar, remató.

Benzema dentro del área cazaba el 2-0 con un voleón y se ‘perdonaba’ con la afición madridista tras un inicio de año seco a nivel goleador. Era el 39’ y el marcador avecinaba grandes cosas. El Real Madrid iba sin freno y Sánchez Martínez, discutible en algunas decisiones (aunque lejos del nivelazo que dio Bengoetxea) le dio al Barça el mejor regalo pitando el descanso.

En los segundos 45’ los blancos relajaron el ritmo, y como apuntó Asensio al final del partido fue debido a muchos “factores” y a que tenían la Supercopa sentenciada. El Bernabéu, sin embargo, pedía sangre y enfervorecía cuando la tenían los suyos en busca de más goles. Piqué se retiraba con un mal rostro del campo para dejar entrada a Semedo entre la burla general del respetable madridista al grito de “Se queda, se queda” y Messi la estampaba en el palo. Un día aciago para los de Valverde. Mientras, Ter Stegen, salvaba ante Benzema milagrosamente el 3-0 y la goleada merengue. El baño era sideral.

El ritmo bajó considerablemente y el Bernabéu, gracias a Zidane y sus rotaciones, le agradeció a Kovacic y Asensio sendos partidazos. El croata también fue de admirar ya que por momentos jugó de central y recordó al mejor Beckenbauer. Lo de Kovacic es digno de admiración ¡menudo partido se calzó! La afición tuvo tiempo para premiar a los cracks del partido y para ver debutar a la nueva sabia del equipo (Theo y Ceballos). También de ver a Casemiro (recuerden que el Real Madrid usó las rotaciones y dejó a Isco, Casemiro, Bale y también al sancionado Cristiano fuera del equipo). El Bernabéu ya estuvo más pendiente de celebrar el trofeo al grito de “campeones, campeones” con un Barça en la lona e incapaz de hacerle daño a este brillante equipo. El Madrid fue supercampeón de Europa y quemó la segunda etapa de las seis que tendrá en juego. Un equipo para la historia.


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