El Real Madrid revienta el Camp Nou a golazo limpio


2017-08-14 10:08 Deportistas Por: Aleix Generó

El Real Madrid dio un golpe de autoridad hegemónico en el Camp Nou, a pesar del arbitraje, y se impuso (1-3) en la ida de la Supercopa de España.

Tras una primera mitad en la que el partido estaba en la ‘fase REM’ y pudo marcar cualquiera, todo cambió en el segundo tiempo. Messi de falta y Gareth Bale pudieron abrir la lata en la primera mitad, pero todo estaba destinado a cambiar en el segundo tiempo. Kovacic e Isco fueron de lo mejorcito en el campo, aunque el partido invitaba, en ese momento, a pocas fiestas.



Gerard Piqué, el animador por excelencia de los Clásicos, se marcó un golazo en propia portería y era la viva imagen del barcelonismo. La desesperación se apoderó del Barça y hubo un cruce de llamadas telepáticas en carácter urgente para que el árbitro solucionase el partido ¡vaya sí lo hizo! Primero fue Luis Suárez quién dentro del área se tiró cruel y falsamente ante Keylor Navas para que Messi pusiese el empate desde los once metros.

Era el momento Cristiano. El momento agitador del partido cuando en un contragolpe fantástico desde la frontal del área se la clavó en la escuadra a Ter Stegen y enrabietado por todo lo que se ha dicho de él este verano se quitó la camiseta y se la devolvió a Leo Messi en el estadio dónde es una eminencia. El golazo del portugués fue brutal y su aparición, en el partido que igualó a Alfredo Di Stéfano (396 jugados), fue orgásmica.

Consciente de ello a Burgos Bengoetxea no le quedó otra que ejecutar su segunda parte del plan: expulsar a un madridista y cumplir con la lógica de los Clásicos. Fue a Cristiano Ronaldo que vio la amarilla por quitarse la camiseta y por ser objeto de una falta fuera del área de Umtiti. Eso daba igual. Bengoetxea, poseído por el mal arbitral, se dirigió hacia CR7 y le mostró la tan deseada roja. Y lo mejor de todo, ni con 10 frenaron al Real Madrid en Barcelona.

Marco Asensio, la versión del futuro de Cristiano Ronaldo, sale a golazo por partido y a gol por debut. Debutaba en la Supercopa y tras una carrera magnífica tras pase de Isco Alarcón (¡qué talento del malagueño!) y se la colocaba en la otra escuadra virgen de Ter Stegen. Primero se comió uno de Cristiano por un lado y posteriormente se comió el del ‘20’ que le mostraba al Camp Nou quién era y dónde jugaba. Asensio es madridismo.

El robo de Bengoetxea a lo Aytekin quedó en el olvido gracias a una exhibición madridista en Barcelona que será recordada durante mucho tiempo si se culmina en el Bernabéu. El Barça, sin fichajes y sin identidad, esta K.O por un Real Madrid enrabietado que despertó la ira que llevaba en su interior. Con o sin Cristiano, en el Bernabéu el miércoles la respuesta.


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